Una nueva alerta se enciende sobre la vía Bogotá–Villavicencio. La concesionaria Coviandina advirtió sobre una situación crítica en el sector de Abasticos, jurisdicción de Chipaque, donde el desbordamiento de aguas negras y el deterioro del sistema de alcantarillado están generando riesgos tanto para la infraestructura vial como para la comunidad.
El punto más delicado se ubica en el kilómetro 21+100, donde se evidencia una combinación de factores que agravan el panorama: descarga de aguas servidas, uso inadecuado de mangueras y un deslizamiento activo que compromete la estabilidad del terreno. Según el reporte, las filtraciones provenientes de la parte alta de la ladera están acelerando el movimiento del suelo, afectando viviendas y la carretera.La preocupación no es menor. El sector no cuenta con obras de estabilización y presenta condiciones geotécnicas inestables, lo que eleva el riesgo de afectaciones mayores en uno de los corredores más importantes entre el centro del país y los Llanos Orientales.
Frente a este escenario, Coviandina hizo un llamado directo a Corporinoquia, la Alcaldía de Chipaque y demás autoridades competentes para que adopten medidas urgentes, especialmente en lo relacionado con el manejo de aguas residuales y el mantenimiento de la red de alcantarillado.
El problema, además de impactar la movilidad, también representa un riesgo sanitario para los habitantes del sector, debido a la exposición constante a aguas contaminadas.
La concesionaria insistió en la necesidad de una intervención inmediata que permita mitigar los daños, reducir los riesgos geotécnicos y evitar una posible emergencia mayor en este tramo clave de la vía al Llano.

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