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El corrientazo ya no es tan corriente: subiría hasta $2.000 en 2026

El tradicional almuerzo corriente, conocido popularmente como corrientazo, atraviesa uno de sus momentos más complejos al inicio de 2026. La combinación de inflación, alza del salario mínimo y el encarecimiento de los insumos básicos está obligando a pequeños y medianos restaurantes a ajustar sus precios, golpeando directamente el bolsillo de trabajadores y estudiantes.

Con una inflación que ronda el 5,1 % y un incremento del 23,7 % en el salario mínimo, el margen de maniobra para los negocios de comida popular se ha reducido al mínimo. Lo que durante décadas fue una opción abundante, rápida y económica, hoy enfrenta una presión que podría traducirse en aumentos de hasta 2.000 pesos por plato.

El exdirector del DANE y actual candidato presidencial Juan Daniel Oviedo advirtió que el llamado almuerzo ejecutivo, que hoy se consigue alrededor de los 14.000 pesos, podría escalar pronto a los 16.000 pesos. En un video difundido en redes sociales desde un restaurante popular, Oviedo reconoció que el ajuste parece inevitable ante el ritmo del aumento salarial.

Pero el problema va más allá de la nómina. Propietarios de restaurantes aseguran que el costo de verduras, carnes, pescado y otros insumos esenciales se ha disparado, al tiempo que los servicios públicos y los arriendos continúan al alza. Luz Stella García, dueña de un restaurante en el sector de Barranquillita, en Barranquilla, confirmó que ya se vio obligada a subir 2.000 pesos el valor de sus platos para sostener el negocio.

En la misma línea, Freddy Llanos, empresario del sector, sostuvo que el aumento es una decisión difícil pero necesaria para no afectar a los trabajadores. “Si no se ajustan los precios, el impacto termina recayendo sobre el empleo”, señaló.

De acuerdo con El Tiempo, los factores que empujan esta subida de precios en 2026 incluyen la escasez de algunos alimentos, el incremento generalizado de insumos, el aumento del salario mínimo y una inflación que sigue presionando los costos fijos de los restaurantes.

Aun así, el corrientazo resiste. En sectores tradicionales de Bogotá como Chapinero, Santa Fe y la Calle Bonita, estos almuerzos siguen siendo parte del paisaje cotidiano y de la identidad gastronómica urbana. Su valor cultural permanece intacto, al punto de recibir reconocimientos como el otorgado a Delicias de Rosita, elegido como el mejor corrientazo de la capital en el concurso Sabor Bogotá 2025.

El desafío ahora es claro: sobrevivir en un contexto económico adverso sin perder la esencia que convirtió al corrientazo en un símbolo de la mesa popular colombiana.

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