Page Nav

HIDE
GRID_STYLE

Pages

AHORA:

latest

Turismo responsable, la apuesta para proteger la biodiversidad del Meta

El Meta se consolida como uno de los territorios con mayor riqueza biológica de Colombia, una condición que lo convierte en destino atractivo para el turismo, pero que al mismo tiempo plantea un desafío clave: cómo abrir sus escenarios naturales sin poner en riesgo los ecosistemas que los hacen únicos.

En este contexto, el turismo responsable ha tomado fuerza como una herramienta fundamental para equilibrar desarrollo económico y conservación ambiental. Más que una tendencia, se trata de un modelo que promueve prácticas conscientes, orientadas a reducir el impacto humano y garantizar la sostenibilidad de los destinos naturales del departamento.

La premisa es clara: los espacios naturales no pertenecen a los visitantes. En ellos habitan especies de fauna y flora, muchas de carácter endémico, cuya supervivencia depende del respeto por las normas, el uso adecuado de los recursos y el comportamiento responsable de quienes recorren estos territorios. Actividades aparentemente simples, como salirse de los senderos, alimentar animales o dejar residuos, pueden alterar de forma irreversible los ecosistemas.

El Meta ofrece múltiples escenarios que reflejan su valor ecológico. En Vista Hermosa, por ejemplo, existen senderos especializados para el avistamiento del águila harpía, una de las aves más grandes y poderosas del continente, que solo habita en esta región del país. En La Macarena, la diversidad de especies convierte al territorio en un laboratorio natural único, mientras que en municipios del sur como Puerto Gaitán y Puerto Rico es posible observar toninas, mamíferos acuáticos endémicos de los ríos de la Orinoquia. En el norte del departamento, especies como el gallito de roca refuerzan el potencial del Meta como destino estratégico para el aviturismo y la conservación.

El fortalecimiento del turismo responsable también se evidencia en los controles de acceso y seguimiento a los principales escenarios ecoturísticos. Durante 2025, 8.837 turistas ingresaron a Caño Cristales, uno de los ecosistemas más frágiles y emblemáticos del país, bajo protocolos estrictos de manejo ambiental que buscan priorizar la contemplación sobre la explotación.

En este proceso, Cormacarena cumple un rol clave como autoridad ambiental, al establecer y hacer cumplir la reglamentación que rige la actividad turística en el departamento. Estas directrices, de obligatorio cumplimiento, buscan garantizar que el turismo se desarrolle bajo criterios claros de sostenibilidad, protegiendo no solo los ecosistemas, sino también el patrimonio natural que define la identidad del Meta.

El reto está planteado: convertir al turismo en un aliado de la conservación y no en una amenaza silenciosa para uno de los territorios más biodiversos de Colombia.

No hay comentarios

Tu opinión es importante, compártela con nosotros, guardando respeto por los demás y cuidando tu lenguaje