El periodista Ricardo Ospina, director del servicio informativo de Blu Radio, reveló en Mañanas Blu que Abelardo De La Espriella mantiene firme su decisión de posesionarse el próximo 7 de agosto en una guarnición militar de Popayán. El mandatario electo ratificó esa intención durante su visita a Cúcuta, donde explicó que busca rendir un homenaje a las Fuerzas Militares y de Policía en una de las regiones más golpeadas por el conflicto armado y la presencia de las disidencias lideradas por alias 'Iván Mordisco'.
No obstante, a cuatro semanas de la ceremonia, el proyecto enfrenta importantes dificultades de organización. Según Ospina, la Cancillería apenas adelanta el proceso de licitación pública para contratar la empresa que asumirá la logística del evento y la coordinación de las delegaciones internacionales. Entre los invitados figura el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, cuya asistencia aún no ha sido confirmada.La modalidad de contratación, escogida bajo criterios de transparencia, ha retrasado la planificación de un evento que tradicionalmente se organiza mediante contratación directa durante los procesos de transición presidencial. A esto se suma que la empresa seleccionada para coordinar la logística nacional no tendría el respaldo del presidente electo.
De acuerdo con la información revelada por Blu Radio, De La Espriella pretende una ceremonia austera, sin recepciones protocolares ni actos sociales posteriores. La intención es limitar el acceso únicamente a las personas indispensables para el desarrollo del acto de posesión, rompiendo con el formato tradicional realizado en la Plaza de Bolívar o la Plaza de Armas de la Casa de Nariño.
Más allá de la logística, el mayor obstáculo podría ser de carácter constitucional. Durante el análisis en Mañanas Blu, el abogado y analista Héctor Riveros recordó que el presidente de la República no se posesiona ante las Fuerzas Militares, sino ante el Congreso, como expresión del carácter civil del poder en Colombia.
El traslado de la ceremonia a Popayán obligaría a movilizar a los 113 senadores, los 166 representantes a la Cámara y a los magistrados de las altas cortes, requisito indispensable para cumplir con el acto constitucional de juramento.
Riveros explicó que, conforme a la Ley Quinta, el Congreso solo puede sesionar fuera de su sede habitual mediante una proposición aprobada por las plenarias de Senado y Cámara. En consecuencia, ni los futuros presidentes de ambas corporaciones ni sus mesas directivas tienen la facultad de decidir unilateralmente el cambio de escenario.
El debate deberá resolverse el próximo 20 de julio, durante la instalación del nuevo Congreso. Ese día tendría que presentarse y aprobarse la proposición que autorice sesionar el 7 de agosto en una guarnición militar de Popayán. Sin ese aval, la intención del presidente electo de posesionarse en el Cauca podría quedar jurídicamente inviable.
Desde el ámbito político tampoco existe certeza sobre el respaldo a la iniciativa. Según lo planteado en el programa radial, un sector importante del Congreso podría oponerse al traslado de la ceremonia, lo que abriría un nuevo pulso institucional a pocas semanas del inicio del próximo gobierno.

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