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Un fantasma que en el Meta sigue vivito y coleando


Columna de Leonel Uriel Alzate Herrera

 @LeonelVillavo

Aunque la deforestación de nuestros bosques, selvas y parques naturales es un mal de vieja data, tal vez desde tiempos de las caucheras entre finales del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX, es claro que en Colombia este fenómeno persiste con tal fuerza, que resulta casi imposible cuantificar el daño ambiental que ha causado a nuestros ecosistemas la tala y quema indiscriminada de bosques. Dicen que aun mal siempre le sigue otro, y aunque el tema de las caucheras quedó relegado a historias casi novelescas de ingrata recordación, es claro que las economías ilegales continúan hasta hoy como el principal depredador de nuestros recursos naturales; la minería ilegal, la ganadería extensiva, y los cultivos ilícitos siguen vigentes cual un fantasma centenario que sigue vivito y coleando.

Este lastre viene afectando además la vida de miles de especies que llegaron a ser otrora, "orgullo y riqueza natural" del país, pero ahora, esas especies, las pocas que han sobrevivido a la hecatombe, están en vía de extinción y el país recién está despertando a esta catástrofe.

El departamento del Meta no ha sido ajeno a este flagelo. Durante años el narcotráfico y la ganadería extensiva le han hecho un daño enorme, en especial a reservas invaluables como son los parques La Macarena, Tinigua, e incluso, la Cordillera de los Picachos, han sido parte del botín de grupos al margen de la ley, que fueron creando emporios criminales mediante la implantación de la ley del más fuerte, quemaron, talaron e inundaron de coca esta basta región del Meta, sin que desde los gobiernos de turno se hiciera nada para impedirlo.

No fue hasta principios del 2020, cuando el gobernador del Meta Juan Guillermo Zuluaga, en un acto de carácter y valentía se atrevió a confrontar a los criminales, y le mostró al país la realidad de este flagelo, extensión de cultivos de coca, y ganadería extensiva por parte de testaferros que de la noche a la mañana resultaron siendo ganaderos, pero que en verdad están patrocinados por las mal llamadas disidencias de las FARC, lideradas en esta región por el terrorista Miguel Botache Santanilla, alias Gentil Duarte.

Una organización narcoterrorista no es otra cosa que el brazo armado de unos criminales que fueron indultados en medio de un acuerdo de paz fraguado a la medida de criminales que, ahora desde las más altas esferas del poder, fungen como adalides de la Justicia.

El daño está hecho, es incalculable, y lo peor; no se detiene. La tala indiscriminada de bosque para sembrar coca y establecer vastas extensiones de ganado, es un lastre que sigue presente, solo que el modus operandi de los criminales está cambiando, y ahora hacen talas pequeñas, lo que hace más difícil localizarlas, pero que indudablemente afectan a todo el ecosistema. La Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS) denunció que solo entre el 1 de enero y el 15 de abril de 2020 se talaron -léase bien- cerca de 75 mil hectáreas de selva amazónica. Solo en el Parque Nacional Natural Tinigua, uno de los más deforestados en Colombia y que en 1989 contaba con 214.362 hectáreas de parque declaradas, hoy solo se conservan cerca de 150.000.

Pero hay esperanza; entre los logros del Gobernador Zuluaga, quien ya ha sido amenazado por sus denuncias, y está en la mira de los hombres de Gentil Duarte, está el que, gracias a su poder de convocatoria, y desde su cargo como presidente de la Federación Nacional de Departamentos logró que este año la Cumbre de Gobernadores sea en Puerto Gaitán, un evento en el que participarán gobernadores, el presidente de la República y el gobierno nacional, con varios ministros.

El tema central de esta cumbre será la lucha contra la deforestación y el medio ambiente en el país. Hay que anotar que es la primera vez en la historia que se realiza en el Meta, pues siempre ha estado centralizada en lugares como Cartagena o Bogotá. 

Se espera con esta cumbre, que además per se, dinamiza la economía y vende al Meta como destino turístico al país y al mundo, se logre principalmente que se tomen medidas efectivas y contundentes por parte del gobierno nacional para frenar un desastre como la deforestación; una tragedia ambiental en la que todo el país debe poner los ojos. 

Ya basta de miedo, basta de indiferencia. Lo que está en peligro no son solo nuestros parques naturales y su bioma. Lo que está en riesgo es la vida misma. Estamos hablando de criminales que tienen total desprecio por la vida, y en este sentido, el Meta ha pagado un precio muy alto en esta tragedia donde todo el que ha enfrentado a estas mafias termina muerto. Nada más el año pasado los delincuentes asesinaron vilmente al coordinador de Cormacarena, Francisco Parra, un hombre que con su vida pagó la osadía de amar, cuidar y proteger a Caño Cristales y a su entorno.

Hoy cuando por fin el Meta tiene un gobernador que sabe gerenciar, que está transformando a la región, y que con determinación y carácter se la está jugando de frente contra la criminalidad, no podemos dejarlo sólo en esta tarea, al contrario, es hora de mostrarle respaldo, y que el país sepa que, pese tanto politiquero corrupto e inepto, que solo busca desangrar el erario y sumen a sus ciudadanos en la pobreza y el abandono, aún quedan mandatarios que sí hacen lo que tienen que hacer y están dispuestos a cambiar la historia de sus regiones.

Aprovechemos que hay un presidente como Iván Duque, cuyo gobierno le ha dado la cara a los llaneros, y hagamos que el país voltee los ojos al Meta y que esta Cumbre de Gobernadores que logró traer Zuluaga a Puerto Gaitán, sea el punto de partida para que queden atrás tantos años de infamia, abandono y olvido, y por fin se refleje el empuje de miles de llaneros que a diario luchan para hacer del Meta un maravilloso destino turístico no solo pujante, sino además una tierra de paz y de progreso para todos. ¡Bienvenida la Cumbre!  

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