Un chat de WhatsApp y una grabación de audio revelados por la revista SEMANA pusieron bajo escrutinio los acercamientos de Víctor de Currea-Lugo, entonces asesor del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), con el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso, para obtener declaraciones sobre Abelardo De La Espriella durante la campaña presidencial.
Según la publicación, el 23 de mayo, ocho días antes de la primera vuelta, De Currea-Lugo le propuso a Mancuso conceder una entrevista para su página web con preguntas sobre la presunta relación de De La Espriella con grupos paramilitares. En el mensaje, le planteó que la conversación podría contribuir al debate electoral.“Si crees que eso puede ayudar en algo de cara a las elecciones, déjamelo saber”, escribió el entonces asesor, de acuerdo con el mensaje divulgado por el medio.
La gestión habría continuado antes de la segunda vuelta. En un audio enviado por WhatsApp el 13 de junio, De Currea-Lugo le manifestó a Mancuso que las elecciones estaban reñidas y que sus declaraciones podían generar un impacto en la opinión pública.
En la grabación citada por SEMANA, el exasesor sostuvo que una intervención del exjefe paramilitar podría convertirse en un golpe de opinión capaz de modificar el escenario electoral. También expresó su preocupación por una eventual victoria de De La Espriella y le pidió a Mancuso que le concediera la entrevista.
“Yo siento que De La Espriella les va a hacer una señora putada para sacarlos del juego”, se escucha decir a De Currea-Lugo en uno de los apartes reproducidos por la revista.
Durante la conversación, el entonces asesor también hizo referencia a las elecciones presidenciales de 2014, cuando Juan Manuel Santos logró la reelección, y a la campaña de Rodolfo Hernández en 2022. Ambos ejemplos fueron mencionados para explicar cómo un acontecimiento de alto impacto mediático podía modificar la dinámica de una contienda.
En otro fragmento, De Currea-Lugo afirmó que las palabras de Mancuso podían ser determinantes y le insistió en la necesidad de concretar la entrevista. Según el audio divulgado, incluso manifestó que, si no se producía un cambio en el panorama electoral, él contemplaba la posibilidad de irse al exilio.
El chat revelado por SEMANA incluye el envío de diez preguntas sobre la relación que habría existido entre De La Espriella y el paramilitarismo. La primera indagaba sobre un supuesto contacto entre ambos durante los años de expansión de esos grupos armados y el contexto político o empresarial en el que se habría producido.
La divulgación de estos mensajes y de la grabación abre interrogantes sobre el papel que habría desempeñado el entonces asesor presidencial en esos acercamientos y sobre el propósito electoral que él mismo atribuyó a una eventual entrevista.
Por ahora, las declaraciones reproducidas por la revista deben distinguirse de cualquier conclusión judicial sobre los hechos. La existencia de los mensajes y el contenido del audio, según la publicación, constituyen el eje de la controversia, pero no demuestran por sí solos las presuntas relaciones que se buscaba indagar ni permiten establecer, sin información adicional, si hubo una instrucción oficial del Gobierno para intervenir en la campaña.

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