Voto Electrónico: Posible y Visible


Por: Carlos Alberto Baena López
@Baena

Desde hace algunos años, aunque parezca increíble, las normas han previsto que en Colombia se implemente el Voto Electrónico. Lo que pretende ese sistema, es convertirse en el medio idóneo para la expresión de los ciudadanos, cada vez que sean convocados a elecciones.

Para nadie es un secreto que, por causas atribuibles a las múltiples modalidades de fraude; parcialmente facilitadas por un sistema que está urgido de reformas, y un código electoral con más de 30 años de antigüedad, que jamás se ha actualizado integralmente para ponerlo a tono con la Constitución de 1991; la auténtica voluntad popular se ve muchas veces alterada, y lo que las personas decidieron en las urnas, no se refleja con exactitud en los resultados finales.

El voto electrónico, siempre que se mantenga al margen el fraude de esta naturaleza, ayuda a reducir sensiblemente esta problemática, haciendo de la transparencia electoral una constante, lo cual conducirá a que haya más confianza en las instituciones, y ¿por qué no?, más participación ciudadana.

En el Movimiento MIRA incorporamos esta modalidad de votación, para uno de nuestros mecanismos habituales de democracia interna: Elegimos nuestros Comités Temáticos y Poblacionales en todo Colombia, y en el Exterior. De forma paralela a la movilización nacional en pos del Plebiscito, nosotros impulsamos la designación de los 19 cuerpos colegiados del Movimiento, mediante el voto electrónico de la militancia, derecho que pudo ejercerse, no durante un solo día, sino en algo más de una semana, entre el 25 de septiembre y el 4 de octubre, en diferentes horarios, y desde cualquier terminal de computadora, celular, u otros dispositivos con acceso a Internet.

Además de la satisfacción que produce contarnos entre los pioneros en Colombia en la implementación abierta y masiva del voto electrónico, los resultados del ejercicio también nos animan, mostrando múltiples alternativas para el trabajo que se avecina en los próximos meses y años.

No obstante, más allá de las cifras, estamos seguros que como también lo hemos propuesto desde el Congreso de la República, y en otros escenarios, se trata de un mensaje claro a la institucionalidad nacional: Las reformas estructurales que la legitimidad reclama para los diversos elementos del Sistema Electoral, y para la normatividad que de tiempo atrás acusa obsolescencia, tienen que dejar de ser una tarea pendiente, para convertirse en un hecho contundente.