Más allá de los gobiernos


Por: Carlos Alberto Baena López
@Baena

Durante la semana que acaba de concluir, tuvo lugar en Bogotá la Cumbre Mundial de Líderes Locales y Regionales. El evento, de gran envergadura, reunió expertos académicos, personajes de la política, movilizadores sociales, emprendedores, creativos, innovadores, expositores del sector privado, entre muchas otras personas.

Fue un escenario para escuchar, debatir y proponer en pos de las bases que permitirán contar con futuros más sólidos y estructurados. Las dinámicas, contrario a lo que podría pensarse, no se ocuparon solamente de las metrópolis, sino que también, como corresponde, atendieron el hoy de las ciudades intermedias, y de las que se hayan en enclaves rurales.

Pensar en el mañana, desde esta perspectiva, supone la superación de los límites temporales impuestos por los gobiernos. Es preciso llegar más allá. Actualmente, el mandato de los alcaldes y gobernadores en Colombia, se restringe a 4 años, lapso de igual vigencia para sus Planes de Desarrollo. Pasado ese tiempo, es usual ver cómo, generalmente, las buenas iniciativas quedan atrás, opacadas por las “voces de cambio”, que recién se instalan al mando de las administraciones locales.

La consigna de “construir sobre lo construido”, que supone retomar lo bueno y mejorarlo, no parece ser lugar común. Con los Planes de Ordenamiento Territorial, cuya vigencia es más amplia, y que por estos días entran en renovación, el panorama no suele ser muy diferente.

Sin embargo, los temas trascendentales, que afectan a todos los habitantes, no pueden quedar a la merced de los cambios gubernamentales, sino que su proyección y ejecución deben prolongarse con el paso de los años, a la manera de una carrera de largo aliento.

En el Movimiento MIRA tenemos muy presente esa exigente realidad. Por tal motivo, creemos que las propuestas fundamentales sobre diversos temas, deben hacer tránsito a modelos de Políticas Públicas que, contando con un muy fuerte componente de construcción colectiva y ciudadana, reflejen con mayor claridad, el sentimiento, la necesidad, y las iniciativas del poder local.

Cuestiones tan sensibles como el sistema tributario de los territorios, la redensificación del suelo, la prestación de los servicios públicos, la oferta laboral, la sostenibilidad ambiental, las regulaciones urbanísticas, la movilidad de la población, la equidad social, el desarrollo humano, todos ellos tan profundamente ligados al día a día de las gentes, deberían estar por encima de las barreras que impone la planeación reactiva y coyuntural.